El
aura gallipavo,
buitre americano cabecirrojo o
urubú de cabeza roja (
Cathartes aura) es una
especie de
ave Accipitriformes de la
familia Cathartidae. Su área de distribución se extiende desde el extremo sur de
Sudamérica hasta el sur de
Canadá. Habita una variedad de zonas abiertas y semiabiertas, incluyendo bosques subtropicales, matorrales, pastizales y desiertos. Es un ave grande, con una envergadura de 170-183 cm, una longitud de 64-81 cm y un peso que puede variar entre 0,85 y 2,26 kg. Su plumaje es marrón oscuro hasta negro; la cabeza y el cuello no tienen plumas y son de color púrpura–rojo. Su pico es corto, ganchudo, y de color marfil.
El aura gallipavo se alimenta casi exclusivamente de
carroña. Localiza los cadáveres con su aguda visión y su sentido del olfato, volando a una altura suficientemente baja para detectar los gases producidos por los inicios del proceso de descomposición de los animales muertos. Para desplazarse en el aire, aprovecha
térmicas, reduciendo la necesidad de aletear. Pasa la noche en largos grupos comunitarios. Como carece de
siringe – el órgano vocal de las aves – sus vocalizaciones se limitan a silbidos bajos y gruñidos. Anida en cuevas, huecos de árboles o matorrales. Suele tener dos crías que alimenta por
regurgitación. Tiene pocos
depredadores. Su esperanza de vida es algo por encima de 16 años en un ambiente silvestre, mientras que en cautiverio puede llegar a tener más de 30 años en casos excepcionales.
A pesar de tener una apariencia semejante a la de los
buitres del Viejo Mundo, no están estrechamente emparentados, aunque forman parte del mismo orden Accipitriformes. Los buitres del Viejo Mundo son incluidos en la familia
Accipitridae, que incluye también las
águilas, los
gavilanes, y los
milanos. El aura gallipavo pertenece a la familia Cathartidae, que incluye también al cóndor de los Andes (
Vultur gryphus).
Nombres comunes
Puede tener diferentes nombres comunes, incluyendo jote cabeza colorada (
Argentina y
Chile); urubú de cabeza roja (
Brasil); guala cabecirroja (
Colombia); zopilote cabecirrojo (
Costa Rica); aura o aura tiñosa (
Cuba,
República Dominicana y
Puerto Rico); zope (
El Salvador); cute (
Honduras); zopilote, aura, aura cabecirroja, aura común (
México); zopilote cabecirrojo (
Nicaragua); noneca (
Panamá); cuervo cabeza roja (
Paraguay,
Uruguay); gallinazo cabeza roja (
Perú); oripopo (
Venezuela). El nombre común recomendado por la
Sociedad Española de Ornitología es
aura gallipavo.
Descripción
El aura gallipavo adulto tiene un tamaño de 66 a 81 cm, una
envergadura de 173 a 183 cm, y un peso de 0,85 a 2,26 kg. El
dimorfismo sexual es mínimo; ambos sexos son idénticos en el plumaje y la coloración, aunque la hembra es ligeramente más grande. Las plumas del cuerpo son en su mayoría de color marrón-negruzco. La superficie inferior de las plumas de vuelo de las alas es de color gris, creando contraste con los lineamientos alares más oscuros. La cabeza es pequeña en proporción al cuerpo y no tiene plumas; en los adultos es rojiza y en las especies juveniles es gris oscuro. Tiene un pico relativamente corto, ganchudo, de color marfil. El
iris de los ojos es de color marrón-grisáceo. Las patas y los pies son de color rosado, aunque a menudo con manchas blancas. El ojo tiene una sola fila incompleta de
pestañas en el
párpado superior y dos filas en el párpado inferior.
Los dedos delanteros de los pies son largos y tienen pequeñas
membranas interdigitales en sus bases. Las marcas de las garras son largas, entre 9,5 y 14 cm de largo y 8,2-10,2 cm de ancho. Los dedos de los pies están dispuestos en un clásico patrón
anisodáctilo. Los pies son planos, relativamente débiles y poco adaptados a agarrar; las garras tampoco están diseñadas para agarrar, ya que son relativamente romas. En vuelo, la cola parece larga y delgada, contrastando con la del
zopilote negro (
Coragyps atratus). Las fosas nasales no están separadas por un
tabique, sino que están perforadas.
Anualmente pasa por una
muda gradual que se inicia a fines del invierno hasta inicios de la primavera y que dura hasta principios del otoño. En los ejemplares juveniles, la cabeza tiene un color gris y la punta del pico es negra. No se sabe exactamente qué edad puede alcanzar. La esperanza de vida máxima registrada en auras gallipavo silvestres es 16 años. La esperanza de vida en cautiverio es más elevada, en general 21 años, aunque existe un ejemplar en
Minnesota con una edad confirmada de 34 años.
Distribución y hábitat
El aura gallipavo tiene una amplia distribución, con una incidencia global estimada de 28.000.000 km². Es el buitre más abundante en las Américas, y se distribuye desde el sur de
Canadá hasta el
Cabo de Hornos en el sur de
Chile. Su población mundial se estima en 5.000.000 de aves.
Las auras que anidan en
Canadá y el norte de
Estados Unidos migran hacia el sur en el invierno, a veces llegando hasta
Sudamérica.
Es un ave común en campo abierto, bosques subtropicales, matorrales, desiertos y el piemonte. También habita pastizales, praderas y humedales. Por lo general evita las zonas de bosques densos; es más común en áreas relativamente abiertas con bosques cercanos para la anidación. Su rango altitudinal es normalmente menos de 2500
msnm, pero se le ha visto a los 4300 metros en
Bolivia.
Comportamiento
El aura gallipavo es un ave
gregario que pasa la noche en grupos comunitarios, aunque suele buscar alimento individualmente durante el día. Hasta varios cientos de buitres pueden agruparse para pasar la noche, a veces incluyendo
zopilotes negros (
Coragyps atratus). Perchan en árboles muertos, sin follaje, o en estructuras artificiales como torres de agua. A pesar de que anida en cuevas, no entra en ellas para descansar, excepto durante la época de reproducción. Durante la noche, reduce su temperatura corporal por cerca de 6 grados centígrados hasta 34
°C, volviéndose ligeramente
hipotérmico.
Es frecuentemente visto sentado con las alas extendidas. Se cree que esta postura cumple con múltiples funciones: secar las alas, calentar el cuerpo, y combatir bacterias. Se practica con más frecuencia después de noches lluviosas o húmedas. El mismo comportamiento es observado en otros
buitres americanos,
buitres del Viejo Mundo, y
cigüeñas. Al igual que las cigüeñas, el aura gallipavo a menudo defeca sobre sus propias piernas como medio para disipar el calor tras la evaporación del líquido contenido en las heces y la orina, un proceso conocido como
urohidrosis. De esta forma enfría los vasos sanguíneos que pasan por las patas y los pies, y causa manchas blancas por el
ácido úrico que cubre las piernas.
El aura gallipavo tiene pocos depredadores naturales. Buitres adultos y juveniles pueden caer presa de
águilas reales,
águilas, y
búhos cornudos. Los huevos y polluelos pueden caer presa de
mamíferos tales como
mapaches,
tlacuaches y
zorros. Su principal forma de defensa es regurgitar carne semi-digerida, una sustancia maloliente que irrita los ojos, con la que logra disuadir a la mayoría de las criaturas con intenciones de asaltar un nido de buitres.
Un buitre también puede verse obligado a regurgitar una comida semi-digerida para deshacerse rápidamente del peso en su
buche y poder tomar vuelo con el fin de huir de un depredador potencial.
Cuando se desplaza en el suelo, con saltos desgarbados, el aura gallipavo parece muy torpe. Requiere de un gran esfuerzo para alzar el vuelo, batiendo sus alas mientras salta.Una vez en alza, planea con las alas en forma de
diedro y frecuentemente se balancea de un lado a otro, captando la luz del sol que refleja el gris plateado de las alas. El vuelo del aura gallipavo es ejemplar de un vuelo estático, aprovechando térmicas para mantener su altitud, a veces durante horas, sin la necesidad de batir sus alas
Alimentación
Se alimenta principalmente de una amplia variedad de
carroña, desde pequeños mamíferos a los herbívoros grandes, prefiriendo los recién muertos, y evitando los cadáveres que han llegado al punto de
putrefacción. Raramente se alimenta de materia vegetal, como vegetación riberana, calabazas u otros cultivos, y de insectos vivos y otros
invertebrados. En
Sudamérica ha sido observado comiendo las frutas de la
palma aceitera, una especie introducida. Es poco común que cace y mate a su presas. A menudo se puede observarlo a lo largo de las carreteras, alimentándose de los cadáveres de animales atropellados, o cerca de cuerpos de agua, alimentándose de peces varados.
Al igual que otros buitres, desempeña un papel importante en su
ecosistema, librando al ambiente de la carroña que de otro modo podría representar un brote de enfermedades.
Busca alimento utilizando su sentido del olfato, un sentido compartido con los demás buitres del género
Cathartes, pero poco común en el mundo de los aves. Localiza carroña al detectar el olor de
etanotiol, un gas producido al inicio de la descomposición en los animales muertos. El
lóbulo olfativo de su
cerebro, responsable del procesamiento de los olores, es particularmente grande en comparación con otros animales. Esta capacidad para detectar olores le permite localizar carroña por debajo de la cubierta de
bosques. Los buitres que carecen de esta capacidad, como el
zopilote rey (
Sarcoramphus papa) y el
zopilote negro (
Coragyps atratus), siguen al aura gallipavo hacia los cadáveres. A menudo el aura gallipavo es el primero en llegar al animal muerto, junto con el aura sabanera y el aura selvática que comparten la misma capacidad de oler la carroña. Desplaza a auras sabaneras y auras selváticas debido a su tamaño más grande, pero a su vez es desplazado por el zopilote rey, que generalmente rompe la piel de cadáveres de animales grandes con cueros duros. Esto permite a los buitres más pequeños, con picos relativamente débiles, de también acceder a las partes comestibles de la carroña. Eso es un ejemplo de
dependencia mutua entre especies.
Los seres humanos también aprovechan del sentido del olfato de los buitres americanos: se inyecta etanotiol en los
oleoductos, y a continuación, los ingenieros en busca de fugas monitorean los vuelos de los buitres que buscan alimento.
Reproducción
El inicio de la temporada reproductiva varía dependiendo de la latitud en que permanece. En el norte del área de distribución se inicia entre principios de marzo hasta junio. El
apareamiento se forma siguiendo un
cortejo ritual que se realiza en el suelo: varios machos se reúnen en un círculo, rodeando a una hembra mientras abren parcialmente sus alas, pavoneándose, balanceando sus cabezas, y realizando movimientos de salto en todo el perímetro del círculo. También realizan vuelos de cortejo, lanzándose o persiguiéndose entre sí.
El aura gallipavo anida en sitios relativamente protegidos, como en
acantilados, dentro de cuevas, en el hueco de un
árbol, o en lugares con vegetación densa. No construye
nidos, sino que pone los
huevos en el fondo del lugar elegido. Las hembras suelen poner dos huevos, aunque la puesta puede variar entre uno y tres huevos. Los huevos son de color crema, manchados de castaño o lavanda alrededor de su extremo más grande. Los padres comparten la incubación que dura entre 30 y 40 días. Los polluelos son
altriciales; es decir, nacen ciegos, desnudos e indefensos. Durante unas 10 u 11 semanas, cuidan de los polluelos y les dan de comer
regurgitando. Cuando los adultos están amenazados mientras anidan, pueden regurgitar sobre el intruso, fingir la muerte, o huir del nido.
Si los polluelos se ven amenazados en el nido, se defienden silbiendo y regurgitando. Los polluelos permanecen en el nido durante 9 a 10 semanas. Los grupos familiares permanecen juntos hasta el otoño.
Relación con los humanos
En ocasiones, el aura gallipavo ha sido percibido como una amenaza por ganaderos que piensan que difunde enfermedades del ganado como el
carbunco o
peste porcina. Sin embargo, el
tracto digestivo del aura gallipavo tiene
ácidos que destruyen los
virus. También existe la percepción de que el aura gallipavo ataca a animales recién nacidos. Esta percepción es equivocada: el aura gallipavo no mata animales vivos, aunque sí se mezcla con grupos de
zopilotes negros (
Coragyps atratus) que incidentalmente matan a terneros aislados, y se alimentan de lo que dejan. Los excrementos producidos por el aura gallipavo y otros buitres, pueden ser dañina para árboles y otra vegetación.
Cráneo de
Cathartes aura.
El aura gallipavo está protegido por un número de leyes y tratados internacionales, incluyendo el
Tratado de Aves Migratorias de 1918 en los
Estados Unidos, por la
Convención para la Protección de Aves Migratorias en
Canadá, y por la
Convención para la Protección de Aves Migratorias y de Mamíferos en
México. En los Estados Unidos está prohibido de capturar, matar o poseer auras gallipavo, con pena de una multa de hasta 15.000
USD y una pena de prisión de hasta seis meses.
El aura gallipavo es también incluido en la
Convención de Especies Migratorias de Animales Silvestres ratificada por 115 países, incluyendo 12 países latinoamericanos: Chile (1983), Panamá (1989), Uruguay (1990), Argentina (1992), Perú (1997), Paraguay (1999), Bolivia (2003), Ecuador (2004), Honduras (2007), Costa Rica (2007), Antigua & Barbuda (2007), Cuba (2008). Está clasificada como una
especie de preocupación menor de acuerdo a la
UICN. Las poblaciones parecen mantenerse estables, y no se ha alcanzado el umbral de la inclusión como especie amenazada, que requiere de una disminución de más de 30 por ciento en diez años o en tres generaciones.
Taxonomía
El nombre
genérico Cathartes significa «purificador» y es la forma
latinizada de la palabra
griega kathartes (en
griego: καθαρτης). El nombre específico de la especie,
aura, es la forma latinizada de
auroura, la palabra indígena mexicana para este buitre. Fue formalmente descrito por primera vez por
Linneo como
Vultur aura en su
Systema Naturae en 1758, y caracterizado como
V. fuscogriseus, remigibus nigris, rostro albo («buitre marrón-gris, con alas negras y un pico blanco»). El aura gallipavo es un miembro de la
familia Cathartidae, junto con las otras seis especies de buitres americanos, y se incluye en el
género Cathartes con el
aura selvática (
C. melambrotus) y el
aura sabanera (
C. burrovianus). Al igual que otros buitres americanos, el aura gallipavo tiene un número
cromosómico diploide de 80.
No existe claridad sobre la ubicación
taxonómica exacta del aura gallipavo y las demás seis especies de
buitres americanos. A pesar de que los buitres americanos y los buitres eurasiáticos tienen una apariencia y
funciones ecológicas semejantes, ambos grupos evolucionaron de ancestros diferentes en diferentes partes del mundo. La medida en que son diferentes es actualmente donde se enfoque el debate, con algunas autoridades sugiriendo que los buitres americanos pueden ser
Ciconiiformes y que están más estrechamente relacionados con
cigüeñas.
Autoridades taxonómicas más recientes colocan los buitres americanos en el orden
Accipitriformes junto con los
buitres del Viejo Mundo, o los colocan en su propio orden:
Cathartiformes.